El metamizol es un medicamento sujeto a prescripción que se utiliza para determinados dolores moderados o intensos y para fiebre alta cuando otras medidas no son adecuadas. Puede ser útil cuando está indicado, pero también puede producir reacciones adversas graves. La más conocida es la agranulocitosis, una bajada brusca de ciertos glóbulos blancos que puede facilitar infecciones graves. La EMA concluyó que sus beneficios siguen superando sus riesgos en las indicaciones autorizadas; eso no elimina la necesidad de conocer las señales de alarma.
Qué hacer si aparecen síntomas compatibles con agranulocitosis
Suspende el metamizol y busca atención médica inmediata si durante el tratamiento o poco después de dejarlo notas fiebre, escalofríos, dolor de garganta o llagas dolorosas en la boca, la nariz, la garganta, la zona genital o la anal. Estos síntomas también pueden deberse a otras causas, pero requieren valoración rápida si tomas metamizol.
La agranulocitosis puede aparecer en cualquier momento, incluso tras haber tomado metamizol antes sin problemas, y no depende de la dosis. Si se sospecha, el profesional sanitario debe solicitar un análisis de sangre con recuento de células sanguíneas de inmediato; el tratamiento se suspende mientras se esperan los resultados. No esperes a un análisis programado ni intentes resolverlo reduciendo la dosis.
La fiebre puede quedar parcialmente oculta si el metamizol se está usando para bajarla. Los antibióticos también pueden hacer menos evidentes algunos síntomas. Por este motivo, presta atención al conjunto de señales, en particular al dolor de garganta y a las lesiones dolorosas de las mucosas.
¿Hay que hacerse análisis de sangre de forma periódica?
No se recomienda hacer hemogramas rutinarios solo por tomar metamizol. La revisión europea no encontró pruebas de que esos controles sean eficaces para detectar pronto una agranulocitosis imprevisible. El análisis sí es urgente cuando aparecen síntomas que hagan sospecharla. Si tu médico te ha indicado controles por otra enfermedad o tratamiento, sigue esa indicación: no la cambies por esta información general.
Otros riesgos importantes
- Reacciones alérgicas graves y bajadas de tensión. Dificultad para respirar, hinchazón de cara o garganta, urticaria extensa, mareo intenso o desmayo requieren atención urgente.
- Reacciones cutáneas graves. Ampollas, descamación o llagas en boca, ojos o genitales, sobre todo si se acompañan de fiebre o erupción extensa, requieren suspender el medicamento y valoración médica inmediata. No debe reiniciarse tras una reacción cutánea grave atribuida a metamizol.
- Lesión hepática. Puede aparecer desde unos días hasta meses después de empezar. Suspende el medicamento y consulta si aparecen piel u ojos amarillos, orina oscura, heces claras, picor, falta de apetito, náuseas persistentes o dolor en la parte alta del abdomen.
- Alteraciones renales y otras reacciones sanguíneas graves. Menor cantidad de orina, hinchazón, hematomas o sangrados inusuales deben comentarse con un profesional sanitario.
- Interacciones. Comunica todos tus medicamentos. La ficha técnica advierte, entre otras, de posibles interacciones con metotrexato y otros antineoplásicos, ácido acetilsalicílico a dosis bajas usado como cardioprotector y algunos tratamientos como ciclosporina, tacrolimus, valproato, sertralina o bupropión.
Quién debe tener especial precaución
No debe utilizar metamizol quien haya sufrido agranulocitosis causada por metamizol o medicamentos similares, ni quien tenga determinadas alteraciones de la médula ósea o de la formación de células sanguíneas. También son relevantes los antecedentes de alergia a analgésicos, el asma asociada a analgésicos, la edad avanzada y los problemas renales o hepáticos. En embarazo y lactancia hay restricciones específicas: está contraindicado durante el tercer trimestre; en el primero y segundo no suele recomendarse salvo situaciones seleccionadas valoradas por un profesional. Consulta antes de usarlo si estás embarazada, amamantando o tienes enfermedades crónicas.
¿Durante cuánto tiempo se puede tomar?
El metamizol es un medicamento de prescripción y debe utilizarse siguiendo la pauta indicada para esa persona y esa presentación. La ficha técnica consultada para cápsulas de 575 mg señala uso a corto plazo. No prolongues ni repitas el tratamiento por tu cuenta. El antiguo consejo de “siete días como máximo” no debe difundirse como una regla universal atribuida a la AEMPS o a la EMA: consulta a quien lo prescribió si necesitas seguir tomándolo o si el dolor o la fiebre persisten.
Preguntas frecuentes
¿La agranulocitosis puede aparecer aunque ya lo haya tomado antes?
Sí. Haberlo tolerado previamente no descarta que aparezca en un tratamiento posterior.
¿Debo dejar el metamizol si tengo dolor de garganta?
El dolor de garganta está entre las señales de alarma. Si aparece durante el tratamiento o poco después, suspende el metamizol y solicita atención médica inmediata, especialmente si también tienes fiebre, escalofríos o llagas dolorosas en las mucosas. No es necesario esperar a que aparezcan todos los síntomas.
¿El metamizol está prohibido?
No. En España es un medicamento sujeto a prescripción. La EMA concluyó que el balance beneficio-riesgo sigue siendo favorable en sus indicaciones autorizadas, con advertencias reforzadas para reconocer pronto la agranulocitosis.
En resumen: usa metamizol únicamente con receta y conforme a la pauta indicada. Ante fiebre, escalofríos, dolor de garganta o llagas dolorosas en mucosas durante o poco después del tratamiento, suspéndelo y busca atención médica inmediata. Este artículo ofrece información general y no sustituye la valoración de un profesional sanitario.
Referencias
Revisión científica y editorial: 19 de octubre de 2026. La ficha técnica citada corresponde a una presentación oral concreta; deben consultarse la ficha y el prospecto de la presentación prescrita.