El resfriado y la gripe pueden causar tos, mucosidad y dolor de garganta, pero no suelen empezar igual. La gripe acostumbra a aparecer de forma brusca, con fiebre y dolores musculares; el resfriado suele comenzar poco a poco y afectar más a la nariz. Aun así, los síntomas por sí solos no permiten confirmar siempre qué virus tienes.

Persona descansando en casa con síntomas leves de resfriado

Diferencias habituales

En el resfriado son frecuentes los estornudos, la congestión y la mucosidad. Puede haber febrícula, aunque no siempre. La gripe suele causar fiebre, escalofríos, cansancio marcado, dolor de cabeza y dolores musculares. La tos puede persistir después de que mejore el resto.

Cinco errores que conviene evitar

  • Tomar antibióticos por cuenta propia. No curan infecciones causadas por virus como la gripe o el resfriado.
  • Combinar preparados sin revisar sus componentes. Algunos productos distintos pueden contener el mismo principio activo, como paracetamol.
  • Usar medicamentos “por si acaso”. Elige solo los que alivien tus síntomas y consulta si tienes enfermedades, tomas otros tratamientos, estás embarazada o es para un niño.
  • Dar aspirina a menores con una infección vírica. Consulta antes con un profesional sanitario.
  • Ignorar un empeoramiento o prolongar la automedicación. Lee el prospecto y respeta la dosis y duración indicadas para cada producto.

Qué puedes hacer y cuándo consultar

Descansa, bebe líquidos según la sed, ventila la habitación y lávate las manos. Si tienes síntomas respiratorios, procura reducir el contacto con personas vulnerables y usa mascarilla cuando sea apropiado.

Busca atención médica urgente si aparece dificultad para respirar, dolor en el pecho, confusión, labios azulados o un empeoramiento importante. Consulta pronto si perteneces a un grupo de riesgo —por ejemplo, embarazo, edad avanzada o enfermedad crónica—, si la fiebre persiste o si los síntomas empeoran. En la farmacia podemos ayudarte a revisar si un medicamento es adecuado y evitar duplicidades.

Fuentes

Información general para pacientes. No sustituye la valoración médica ni la lectura del prospecto de cada medicamento.